Última entrega de estas vacaciones. Nos encontramos en Lisboa, la capital de Portugal. El rápido recorrido lo comenzamos en la Praça dos Restauradores (Plaza de los Restauradores). Esta plaza conmemora la independencia de Portugal frente a España en el año 1640. Llama la atención su obelisco de 30 metros inaugurado en el año 1886.
Para ampliar las fotografías, pulse sobre ellas.
GPS: 38.715566, -9.141433
En esta plaza podemos ver el “Homenagem aos Calceteiros”. Se trata de los trabajadores que de forma manual colocan los adoquines en el suelo; es una escultura de bronce creada por el escultor Sérgio Stichini y el arquitecto Francisco Silva Dias en el año 2017.
A pocos metros se encuentra la estación de Rossio, un bello edificio cuya fachada es de estilo neomanuelino. Es una obra del arquitecto José Luís Monteiro, al que la Compañía Ferroviaria Real Portuguesa le encargó a finales del siglo XIX este proyecto para construir una nueva estación de tren en Lisboa.
Los tranvías de Lisboa los gestiona la empresa municipal Carris; tiene 6 líneas con 40 vehículos históricos y 8 ligeros. Son tranvías articulados fabricados por Siemens, tranvías remodelados y tranvías turísticos. Los portugueses le llaman “elétrico”. El más famoso es el número 28. Conserva su apariencia original, construido en madera por dentro, sus asientos simples y sus ventanillas pesadas. También el número 12 conserva su clásico diseño.
Lisboa es conocida como la ciudad de las siete colinas; esta situación geográfica nos brinda miradores espectaculares desde diferentes puntos de la ciudad. Pero, para llegar a ellos, se necesita recorrer calles muy pendientes y estrechas. Por eso tienen tanto éxito los tranvías: pueden pasar por lugares en los que un autobús no puede. También han proliferado, como en otras muchas ciudades, los tuctucs. Vehículos de tres ruedas que se encuentran en las paradas del tranvía y que se ofrecen para llevarte a las colinas. Se trata de una negociación en la que hay regateo para conseguir un buen precio y esta fue nuestra decisión.
El mirador más alto de Lisboa es el mirador de Senhora do Monte (el monte San Gens). Desde este mirador podemos contemplar prácticamente toda la ciudad a nuestros pies: el Castillo de San Jorge, el Convento do Carmo, el elevador de Santa Justa, etc.
Junto al mirador se encuentra la capilla de Nossa Senhora do Monte, a la que tradicionalmente han acudido las embarazadas para pedir protección durante el parto. Esta ermita fue reconstruida tras el terremoto de 1755, por el arquitecto José Teixeira Honorato, y aunque su ubicación no es exactamente la misma que la de la capilla original, conserva algunos de sus elementos, como la silla de piedra de San Gens (el primer obispo de Lisboa) en la que se sientan las futuras madres.
Uno de los más famosos miradores de Lisboa es el de Santa Lucía. Se encuentra en el barrio de Alfama, tiene una pérgola de madera cubierta con buganvillas y asientos y muros con azulejos. A su lado está la iglesia de Santa Lucía. Desde aquí se pueden ver las dos torres de la Iglesia de San Miguel y la Iglesia de San Esteban. La cúpula del Panteón Nacional, antigua iglesia de Santa Engracia, y el río Tajo con sus cruceros y barcos.




















































