Costa de Caparica es una feligresía del concejo portugués de Almada. Se trata de una de las zonas de playa más grandes de Europa, con 30 kilómetros de arenales. Es una zona de ocio llena de restaurantes, discotecas y terrazas a 15 kilómetros de Lisboa.
GPS: 38.641312, -9.236701
El litoral de Costa da Caparica mira al océano Atlántico, por lo que las olas que rompen en las anchas playas de arena blanca son perfectas para hacer surf y kitesurf.
Nos dirigimos hacia la feligresía de Belém. Los pastéis de Belém (Pasteles de Belém) o pasteles de nata en el resto de Portugal son unas tartaletas de unos ocho centímetros de diámetro, hechas con hojaldre y crema de huevo. Se cree que fueron creados con anterioridad al siglo XVIII por los monjes católicos jerónimos del Monasterio de Santa María de Belén. La única fábrica original de pastéis de Belém, que elabora la receta secreta desde 1837, se encuentra en Lisboa (Rua de Belém 84-92). Es el único establecimiento autorizado a usar la denominación “Pastéis de Belém”, produciendo más de 20,000 unidades diarias con un sabor y tradición únicos. Los sirven templados y con unos sobres de azúcar y canela. He probado estas tartaletas en otros lugares y les aseguro que el sabor de estas es increíble.
GPS: 38.697379, -9.204351
Al lado de la fábrica de los pastéis de Belém se encuentra el Monasterio de los Jerónimos y la iglesia de Santa María de Belém. Son dos ejemplos del estilo gótico manuelino portugués. Este estilo se desarrolló en el reinado de Manuel I de Portugal (1495-1521). Destaca por los motivos arquitectónicos marinos que adornan las ventanas y otros de tipos diversos: esfera del mundo, cruz de la orden de Cristo, corales, algas, árboles, alcachofas, granadas, hojas de hiedra, piñas, caracoles, niños, sirenas, monstruos, etc.
El Monasterio de los Jerónimos fue diseñado por el arquitecto español Juan de Castillo por encargo del rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India del navegante Vasco de Gama. En el interior se encuentran enterrados Manuel I y su familia, así como Vasco de Gama, el poeta Luís de Camões y el escritor Fernando Pessoa.
Cerca se encuentran el Jardín de Vasco de Gama y el Jardín de Alfonso de Albuquerque. Dentro del primero se puede ver el Pabellón Tailandés o Sala Thai, que fue regalado por el gobierno real de Tailandia con motivo de las celebraciones de los 500 años del establecimiento de relaciones bilaterales entre Tailandia, el antiguo Reino de Siam y Portugal. Producido en Bangkok siguiendo métodos tradicionales en madera de teca recubierta de pan de oro y decorada con vidrieras de colores y brillantes. Su techo está cubierto de placas que se asemejan a la piel de un dragón o a las escamas de un pez. Las agujas representan ángeles estilizados. Fue ensamblado con herrajes en la madera sin el uso de metales, por lo que no tenía un solo clavo ni tornillo.
Muy cerca de aquí, en las orillas del río Tajo, está la Torre de Belém. Es uno de los monumentos emblemáticos de Lisboa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una fortificación construida entre 1514 y 1520 durante el reinado de Manuel I y diseñada por el arquitecto y escultor Francisco de Arruda. Se utilizó como torre defensiva y controlaba el acceso al puerto de Lisboa. Sus fachadas están decoradas con motivos geométricos, torres almenadas y balcones salientes. En el siglo XVII fue usada como prisión; también fue faro y cuartel. El terremoto del año 1755 dañó su estructura.
En la misma orilla del río podemos ver el Monumento a los Descubrimientos, conocido como Padrão dos Descobrimentos. Fue construido en el año 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante (Enrique de Portugal). Tiene 52 metros de altura y representa a los marineros, patrones reales y todos los que participaron en el desarrollo de la Era de los Descubrimientos. Los autores de la obra fueron el arquitecto José Ângelo Cottinelli Telmo y el escultor Leopoldo de Almeida, que se encargó de las esculturas.
El monumento tiene la forma de una carabela con el escudo de Portugal en los lados y la espada de la Dinastía de Avís sobre la entrada. Enrique el Navegante se alza en la proa, con una carabela en las manos. En las dos filas descendientes de cada lado del monumento, están las estatuas de héroes portugueses fuertemente ligados a los Descubrimientos, así como famosos navegantes, cartógrafos y reyes.
Al norte del monumento se encuentra una rosa de los vientos de 50 metros de diámetro dibujada en el suelo. Dicha rosa de los vientos fue un regalo de Sudáfrica en el año 1960. El planisferio central, adornado con dibujos de galeones y sirenas, tiene 14 metros y muestra las rutas de los descubridores en los siglos XV y XVI.
Algo que llama mucho la atención aquí a los visitantes es ver entrar y salir un autobús del río. Se trata del Hippotrip, un vehículo anfibio que hace un circuito por la ciudad de 90 minutos y rodea la torre de Belém por el río Tajo.





























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