Nos dirigimos a Cascais para visitar la llamada Boca do Inferno. Se encuentra en la Costa da Guia, un tramo de espectaculares acantilados erosionados a unos 2 km al noroeste de Cascais.
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GPS: 38.691338, -9.430579
La Boca do Inferno se formó por la erosión de una veta de piedra caliza más blanda en la pared del acantilado. El fuerte oleaje empujaba el aire hacia las grietas de esta roca más blanda y la constante compresión y descompresión fue excavando, poco a poco, una gran cueva marina. Mientras que la roca exterior, más resistente, permaneció intacta, el interior se erosionó hasta tal punto que el techo acabó por desplomarse, dando lugar al abismo y al arco marino que podemos ver hoy en día. Ahora solo nos queda imaginar cómo será en un día de invierno con temporal empujando esas olas por ese abismo y haciéndolas saltar hasta la parte superior.
Cascais es el principal destino vacacional de la Riviera Portuguesa; en el centro se encuentra la Praia da Ribeira y frente a ella el hotel Baía.
GPS: 38.696959, -9.420321
Este era el lugar de veraneo de la nobleza y así lo atestiguan sus bellos palacios y casas. El Palacio Seixas es un testimonio de la riqueza y el apogeo que Cascais experimentó, particularmente durante los siglos XIX y XX. Construido con la intención de servir como residencia de verano para familias adineradas, el palacio refleja un período en el que la élite se sentía atraída por la belleza y la tranquilidad de la costa.
El Palacete Seixas fue construido en el año 1890 por José Maria de Eça de Queiroz. Fue uno de los autores y diplomáticos más célebres de Portugal, que también ejerció como cónsul general en Newcastle-upon-Tyne y Bristol, en Inglaterra. Su hijo se lo vendió posteriormente al comerciante António Augusto Carvalho Monteiro, que lo embelleció más. En su arquitectura se mezcla el estilo neomanuelino y el renacimiento gótico. Está declarado como Monumento Nacional desde el año 1910.
La plaza 5 de octubre es el centro de actividad de Cascais. El nombre de la plaza procede de la revolución de 1910, cuando se abolió la monarquía en Portugal. Aquí se encuentra la Câmara Municipal (ayuntamiento) y la estatua de Don Pedro I (rey de Portugal en el siglo XIV). El ayuntamiento es un edificio del siglo XVIII, restaurado en el año 1821, que sufrió un gran deterioro en el terremoto del año 1755. Su fachada está adornada con intrincados azulejos que representan santos católicos. La estatua rinde homenaje a don Pedro I, monarca de Portugal, quien, en el año 1364, concedió a Cascais su Carta de Villa. La pieza es una creación en bronce, obra del escultor portugués António Duarte, y fue inaugurada el 7 de junio del año 1965.
Junto a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción se encuentra la escultura del papa Juan Pablo II. Inaugurada el 15 de mayo del año 2010, fue realizada por el escultor portugués Celestino Alves André con motivo de la celebración del 90 aniversario del nacimiento del papa polaco Karol Wojtyla. A los pies de la obra, leemos en una placa: “Abrid las puertas de vuestro corazón a Cristo”. “Homenaje de la Parroquia de Cascais a su Santidad el Papa Juan Pablo II en el año sacerdotal 15 de mayo de 2010”.
Frente a esta escultura podemos ver el centro cultural de Cascais, que se ubica en el antiguo Convento de Nuestra Señora de la Piedad, un edificio construido por iniciativa del IV conde de Monsanto, D. António de Castro, quien pretendía establecer allí la primera Escuela Superior de Filosofía portuguesa en el siglo XVII. Aquí se establecieron los carmelitas descalzos hasta el año 1834, cuando las órdenes religiosas fueron abolidas.
Otro edificio que se puede ver en las inmediaciones es la Casa Sommer, sede del Archivo Histórico Municipal de Cascais. Esta casa era la antigua residencia del empresario Henrique Sommer. De estilo neoclásico, cuenta con cuatro plantas. Fue construida en el año 1894 para Henrique Oliveira de Sommer.
El Parque Marechal Carmona (Mariscal Óscar Carmona) se sitúa en la zona de Gandarinha. Fue creado en el año 1940, uniendo los antiguos jardines del Palacio Condes de Castro Guimaraes con la finca del Vizconde de Gandarinha. Tiene zonas ajardinadas, espacios de hierba en donde viven muchas gallinas, varias lagunas con patos y tortugas, un parque de meriendas, un invernadero, un campo de juegos tradicionales, una biblioteca juvenil, un minizoo y un espacio infantil dividido en tres zonas distintas, de acuerdo con la edad de los niños. También dispone de servicios públicos.



















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