viernes, 16 de junio de 2023

Aínsa

 

Imagen del Pico Cotiella desde Aínsa

Aínsa – Sobrarbe o como aquí se la conoce en aragonés L’Aínsa – Sobrarbe es una población de la Comarca de Sobrarbe en la provincia de Huesca que pertenece a la comunidad autónoma de Aragón. Está en la confluencia de dos ríos, el Cinca y el Ara. Y es un punto de partida del turismo que visita el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural Posets-Maladeta y el Parque Natural de la Sierra  los Cañones de Guara. La villa tiene dos partes bien diferenciadas, la parte baja a orillas de los ríos que es la zona moderna y la parte alta donde se encuentra el castillo y la villa medieval.

GPS: 42.418487, 0.134982

Imagen del Río Cinca y al fondo el Pico Cotiella

Imagen del Río Cinca

Imagen de Calle de Aínsa

No se puede hablar de Aínsa sin hacerlo de la Cruz de Sobrarbe. En el año 724 se data la leyenda de la Cruz de Sobrarbe. Los cristianos que han huido del dominio musulmán se reúnen en Aínsa y acometen la reconquista. Las tropas cristianas, dirigidas por el que luego sería rey Garci Ximénez consiguen ganar la batalla gracias a la aparición, sobre una carrasca, de una cruz de fuego, que les dio coraje para recuperar la ciudad. La victoria es conmemorada todavía en nuestros días con la fiesta bianual de “La Morisma”. La cruz sobre la carrasca es símbolo del Sobrarbe y aparece en uno de los cuarteles del escudo de Aragón. A 1,5 km partiendo desde el estacionamiento del castillo se accede a la Cruz Cubierta que es un pequeño templete circular construido en 1655. En su interior hay un altar y entre columnas se encuentra la figura de la carrasca con la cruz.

GPS: 42.428150, 0.129647

Imagen de la Cruz cubierta de Sobrarbe

Imagen de la Cruz cubierta de Sobrarbe

Imagen de la Cruz cubierta de Sobrarbe

La villa de Aínsa es declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1965.

Imagen de una Calle de Aínsa

La visita de la villa comienza en el estacionamiento al lado del castillo, puesto que el acceso al pueblo está restringido para los residentes. La parte más antigua de este castillo-fortaleza es la torre del homenaje, que fue construida sobre restos árabes en el siglo XI y rodeada de un recinto amurallado. Luego fue recibiendo cambios, la única puerta da a la plaza mayor, que hasta no hace muchos años estaba precedida por un foso, ahora cegado, que se salvaba mediante el correspondiente puente levadizo. Hoy en día, en la torre del homenaje se encuentra el Eco Museo Centro de Visitantes, en la torre noreste  la oficina comarcal de turismo  y en la torre sureste el espacio Geoparque de Sobrarbe-Pirineos. En el patio de armas del castillo tiene lugar durante el mes de julio  el “Festival  Castillo de Ainsa” y en septiembre la “Expo-feria de Sobrarbe”.

Imagen de Entrada al recinto del castillo de Aínsa

Imagen del Patio de armas del castillo de Aínsa

Imagen de la Torre del homenaje del castillo de Aínsa

Imagen de la Puerta de acceso a la Plaza Mayor de Aínsa

En el patio de armas del castillo se puede ver una nabata. Es una almadía que se utilizaba para transportar los maderos desde la montaña hacia el río Ebro. Las nabatas, nabateros y barranqueadores cesaron sus actividades a mediados del siglo XX, con la mejora de las vías de comunicación, la aparición de los primeros camiones y principalmente la construcción de los pantanos, que retenían el agua e impedían el paso de los nabateros. La riqueza forestal de los valles Alto aragoneses fue muy apreciada para la construcción de puentes y castillos del entorno del Valle del Ebro, los barcos de la Armada Real o para obras como el Canal Imperial de Aragón. Estas maderas eran el pino, el abeto y el haya. Durante el invierno, se trabajaba en el bosque, cortando, arrastrando y apilando la madera. En primavera, se construían las nabatas y con un caudal suficiente debido a los deshielos de las nieves, se ponía en marcha la embarcación siguiendo el cauce del río. Las nabatas eran tripuladas por tantos hombres como remos disponía la nabata, generalmente, dos en la balsa de cabecera y otros dos en la última. El recorrido era largo, pues el destino era Zaragoza o incluso Tortosa. El regreso de los nabateros se realizaba andando, pero cargados de historias (alicientes de una profesión de aventura, riesgo y valentía), así como de algún traje, telas o vestidos comprados en la ciudad.

Imagen de una Nabata

Imagen de una Nabata en 1983

Las nabatas estaban articuladas entre 3 y 6 tramos (trampos) de 8 a 12 metros de longitud cada uno. La anchura era de entre 3,5 y 4,5 metros, formados por unos quince maderos. Esto supone que las más largas podían llegar a medir 72 metros. Para la construcción de la embarcación con los propios troncos se utilizaban ramas maceradas de avellano (denominadas vergas). Desde hace más de veinte años, el tercer domingo de mayo se celebra el tradicional descenso de nabatas que, partiendo de la localidad de Laspuña, recorre el río Cinca hasta llegar a Aínsa.

Imagen del Cartel del descenso de nabatas de Laspuña-Aínsa

La Plaza Mayor de Aínsa data de los siglos XII y XIII, posee grandes dimensiones y tiene unos edificios muy bien conservados. Tiene forma trapezoidal, más estrecha en la parte oriental que la occidental, todavía conserva restos de la primera muralla, el Portal alto que da a la calle Mayor (Gonzalo I) y el actual edificio del Ayuntamiento. Lo que caracteriza esta plaza y la hace tan popular son sus porches laterales con arcos de medio punto y ojivales, todos diferentes entre ellos.

Imagen de la Plaza Mayor de Aínsa

Imagen de la Plaza Mayor de Aínsa

Imagen de la Plaza Mayor de Aínsa

Imagen de la Plaza Mayor de Aínsa

Hay dos calles que parten de la Plaza Mayor y luego se unen antes de llegar a la puerta del recinto amurallado. Recogen edificios notables y casas muy bien conservadas, abundando en ellas los hoteles y restaurantes.

Imagen de la Calle Mayor de Aínsa

Imagen de Casa solariega en Aínsa

Imagen de una Calle de Aínsa

Imagen de una Plazoleta en Aínsa

Imagen de una Plazoleta en Aínsa

La Iglesia de Santa María se construyó a finales del siglo XI y mitades del siglo XII, se trata de uno de los templos más sobresalientes de todo el Sobrarbe. Claro ejemplo del románico del Alto Aragón, destaca por su sobriedad decorativa. Es un templo de una nave de planta rectangular, dividida en tres tramos por sencillas pilastras adosadas a la pared, terminada en su cabecera por un ábside semicircular y a sus pies se sitúa el coro alto, al que se accede desde la torre. Adosado a la iglesia encontramos el claustro, de planta irregular, con tres lados románicos y dos góticos, datados en los siglos XIV – XV.

Imagen de la Iglesia de Santa María

Imagen de la Iglesia de Santa María

Imagen de la Iglesia de Santa María

Imagen de la Iglesia de Santa María

En sus comienzos, Aínsa estaba compuesto por un castillo mucho menor que el actual, y separado del pueblo, y un recinto amurallado formado por las calles y la iglesia de San Salvador (hoy desaparecida) y la de Santa María. Posteriormente, se amplió este entre los siglos XIV y XV, se unió al castillo, y se construyó la Plaza y varias casas en la parte baja del pueblo, surgiendo un segundo recinto amurallado. Este recinto se conserva en su mayor parte enmascarado por las viviendas que se adosaron por su cara interior. Se conservan diversos lienzos de las murallas, donde no existían edificios, en distintas partes del pueblo. Todavía podemos admirar cinco de las siete puertas que existieron en los dos recintos amurallados de la villa: Portal de Abajo, Portal de Afuera, Portal Alto, Portal de Tierra Glera y Portal del Callizo.

Imagen del Portal Alto de Aínsa

Imagen del Portal de Abajo de Aínsa

Imagen del Portal de Abajo de Aínsa

Imagen del Portal de Abajo de Aínsa

Imagen del Portal de Afuera de Aínsa

La Casa Bielsa data del siglo XVI. Tiene dos puertas, una en arco apuntado y otra con arco deprimido. Destacan también dos ventanas en el piso superior, una de ellas reconstruida parcialmente, con características similares que el resto de las casas: geminadas, en arco de medio punto, con el mainel constituido por una fina columnilla con basa y capitel troncocónicos. En la fachada tiene un escudo cuarteado en cruz que es uno de los pocos que quedan en la población. Los miradores de esta casa son los más hermosos de la villa. Aunque sus formas pueden recordarnos el estilo románico, estos ejemplos de ventanas con parteluz o ajimez son algo posteriores a la época medieval. Su función principal, al igual que otros elementos de las fachadas de las casas, es realzar su aspecto exterior para aumentar el prestigio de sus propietarios.

Imagen de la Casa Bielsa de Aínsa

Imagen de la Casa Bielsa de Aínsa

La Casa Latorre es muy similar a la casa Bielsa, tiene una puerta con arco apuntado y ventanas geminadas en la planta principal. Alberga el Museo de Oficios y Artes Tradicionales. Estaba muy interesado en visitarlo, pero en estas fechas solo abre sábados y domingos.

Imagen de la Casa Latorre de Aínsa

El Arco del Hospital cruza la calle del Hospital, entre la iglesia y el edificio que sustituyó al antiguo Hospital de peregrinos. Es un pasadizo cubierto, que adopta en su parte inferior la forma de arco de medio punto, realizado en sillería. Adosado a la cabecera de la colegiata de Santa María.

Imagen del Arco del Hospital de Aínsa

Imagen del Arco del Hospital de Aínsa

































 



 

miércoles, 14 de junio de 2023

Salas Bajas

 

Imagen de Viñedos en Salas Bajas

Salas Bajas es una pequeña población situada al sur de las sierras exteriores pirenaicas y a nueve kilómetros de Barbastro en Huesca, una zona de cosecha de vino macabeo, además de cereal, olivo y almendro. En su término municipal se encuentran las bodegas viñedos y crianzas del Alto Aragón. Aquí se encuentra asentada la prestigiosa Bodega Enate dedicada a la elaboración de vinos dentro de la Denominación de Origen Somontano.

GPS: 42.099972, 0.083492

A orillas de la carretera en un pequeño jardincillo se alza una figura femenina denominada "Figura de pie, homenaje a la viticultura“ del escultor belga  Robert Vandereycken. La obra se alza sobre un pequeño pedestal de piedra y está realizada en bronce. Según el  autor, quiere representar un homenaje a la viticultura en una zona conocida mundialmente por sus afamados vinos.

Imagen Homenaje a la viticultura

Frente a la Bodega Enate, en medio del viñedo, podemos ver el Bosque de Hierro. 40 vigas, de 7 metros de longitud y 180 kilos de peso cada una, integran el monumental conjunto escultórico de Vicente García Plana, que asemeja en sus formas las intrincadas curvas de los troncos del árbol y sus ramas mecidas por el viento. La obra fue creada para la exposición "Todo es Algo" en 2002 y más tarde fue adquirida por la bodega Enate para ser plantada en el campo, dando forma un verdadero bosque de hierro en perfecta simbiosis con el paisaje.

 

Imagen del Bosque de Hierro en Salas Bajas

En la Plaza Mayor, al lado Iglesia de San Vicente Mártir, encontraremos este bonito mural. La obra ha sido creada por el artista barbastrense David Gatta y la llamó “Cata” en alusión a Catalina de Aragón.

 

Imagen del Mural "Cata" en Salas Bajas

De camino a Salas Altas y recorriendo un camino de tierra podemos encontrar la ermita de la Virgen del Plano. Es una construcción de diferentes épocas formada por la ermita, la iglesia, los restos de la galería de un claustro y la casa del ermitaño. Todo el conjunto se articula en torno a un gran espacio central abierto. El origen del edificio se remonta a la Edad Media, aunque sufrió reformas en épocas posteriores. Se localizan aquí los restos de una villa romana. El repetido expolio de los restos arqueológicos (especialmente monedas) y la intensa labor agrícola en el entorno, han deteriorado gravemente el yacimiento. Aun así, podemos saber que los romanos construyeron aquí una gran casa de campo que constaba de una parte noble en la que vivían los señores y una zona agrícola y de almacén. Cerámica “terra sigillata” (cerámica roja), restos de “dolia” (tinajas), son algunos de los materiales que han aparecido próximos a donde nos encontramos y que llevan aquí 2000 años.

GPS: 42.097374, 0.051978

Imagen de Ermita de la Virgen del Plano

La iglesia presenta una sola nave dividida en tres tramos y cabecera recta. El ábside se cubre con una bóveda de crucería estrellada de época gótica (siglo XVI). La techumbre es de madera a dos aguas. Destaca la sobriedad decorativa del templo, solo rota por una talla del Santo Cristo. Las imágenes antiguas se destruyeron en la Guerra Civil. A pesar de la distancia que separa a este lugar de la localidad de Salas Bajas, sus vecinos se sienten muy unidos a ella y acuden aquí todos los sábados de mayo a celebrar el mes de las flores. En la Edad Media este templo tuvo un claustro del que en la actualidad solo se conserva parte de la crujía septentrional y restos aislados de columnas y capiteles. La galería la conforman arcos de medio punto de buena obra de sillar que apean en dos capiteles sobre columnillas pareadas. Solo un caso presenta una sencilla decoración a base de palmetas. Las columnas apeaban en un podio corrido. La rosca de la portada conserva una decoración a base de puntas de diamante.

Imagen de la Ermita de la Virgen del Plano

Dice en la página web de Turismo Somontano que es fácil encontrar en los alrededores pequeñas teselas que conformaron un mosaico. Yo me voy del sitio con un sentimiento de tristeza, es un lugar alejado al que se accede por unos caminos polvorientos en mal estado entre viñedos, un lugar solitario cerrado por una verja con un candado, una muestra más de nuestro patrimonio que se pierde. Quizás en un lugar de mi imaginación estaría lleno de visitantes que pudieran apreciar la belleza de estas viejas piedras, con guías en varios idiomas, locales de restauración, pernocta y no tan expuesto a espolios. Quizás estuviese ensalzado y promocionado por los organismos competentes y tuviera el valor y la presencia que se merece.


 


 

martes, 13 de junio de 2023

Alquézar

 

Imagen de Alquézar

Alquézar es un pueblo que se encuentra en la Comarca Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca, que pertenece a la comunidad autónoma de Aragón. Su nombre proviene de la palabra árabe al-Qasr que significa fortaleza. Y es que Alquézar perteneció a la familia de los Banu Jalaf  que gobernaron Huesca y La Barbitania en el año 802. Jálaf ibn Ráshid ibn Asad, que fue un militar y político, levantó la fortaleza de Alquézar a comienzos del siglo IX y la gobernó hasta que en el año 1067 la conquista el rey de Aragón Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convierte en fortaleza cristiana “Castrum Alqueçaris”, constituyéndose en punto clave para posteriores etapas de la Reconquista. Después, pierde importancia como fortaleza militar y se convierte en una institución religiosa y centro comercial de la comarca, conocida como “priorato alquezarense”.

Imagen de Casas de Alquézar

Los habitantes al principio moraban en el interior de la fortaleza y en el siglo XIII al aumentar la población se empieza a edificar fuera de la misma. El pueblo conserva la fisonomía medieval, calles que enlazan unas con otras mediante callejones que se resguardan de las inclemencias del tiempo. Esto es típico de los trazados musulmanes, aquí con casas de piedra.

Imagen de Casas de Alquézar

Imagen de Calle de Alquézar

Imagen de Arco en Alquézar

Al llegar al pueblo se pueden ver varios estacionamientos disuasorios para los turistas, pues la circulación está restringida y permitida solo a los residentes. El estacionamiento más cercano al pueblo es el situado en el llamado Mirador de Sonrisa del Viento, debido a una obra de arte con ese nombre situada allí, desde el que se contemplan unas preciosas vistas del pueblo.

GPS: 42.170929, 0.022864

La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel se construyó sobre un templo anterior, en 1681 y se finalizó en 1708. Es de estilo barroco. Como ocurre con muchos templos de Aragón, la práctica totalidad de los retablos y otros objetos litúrgicos que poseía fueron destruidos en la Guerra Civil española. Tan solo pudo conservarse la parte superior del gran retablo mayor de estilo barroco.

Imagen de Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel

Este es el llamado Portal. Es una de las entradas que se conservan de la ciudad, es de estilo gótico, con el escudo sobre el arco. Es curioso observar el contraste del azul rodeando las ventanas de algunas casas y es que en Aragón existe la tradición de mezclar la cal y el azulete que, según dicen los mayores, ayuda a espantar a moscas y mosquitos, tradición morisca heredada.

Imagen de Portal de Alquézar

Imagen de Portal de Alquézar

La Plaza Rafael Ayerbe es la Plaza Mayor de Alquézar, las casas con columnas y soportales. Aquí es donde se encuentran las casas más antiguas que los habitantes han ido construyendo a su manera y entender, algunas más altas, otras más bajas, mezclando balcones con vigas, piedra, ladrillo y madera. Es el centro comercial del pueblo desde que Carlos V concede a la villa de Alquézar el privilegio de poder celebrar mercados todos los jueves y una feria anual. Coloco aquí una fotografía antigua del fondo de la Diputación Provincial de Huesca que me ha encantado.

Imagen de Plaza Rafael Ayerbe

Imagen antigua de la Plaza Rafael Ayerbe

Imagen de la Plaza Rafael Ayerbe

Las patas de jabalí que podemos ver clavadas en algunos dinteles, vigas o portones tienen como objetivo proteger las casas y todo su patrimonio de las fuerzas del mal.

Imagen de Patas de jabalí en una viga de un callizo

Tanto en Alquézar como en muchos pueblos del pirineo oscense podemos encontrar bonitas chimeneas troncocónicas y en la parte superior de las mismas objetos que pueden ser piedras, pucheros, botijos, cruces, etc. Los más antiguos eran piedras con formas deformes y agujeros que al soplar el viento hacían ruido. Estos objetos dicen que evitaban que las brujas que sobrevolaban los tejados de las casas sobre sus escobas, entraran en los hogares a través de la única entrada que no podían cerrar, las chimeneas. De ahí, que los objetos colocados sobre estas, reciban el nombre de espantabrujas.

Imagen de Espantabrujas en una chimenea

A las calles principales de Alquézar confluyen otras pequeñas calles en sentido perpendicular, algunas de las cuales están cubiertas. Se les llama “Callizos”, que se aprovechaban para situar habitaciones voladas, ganando así espacio para la casa. A veces servían para cobijar las largas escaleras de madera de chopo para varear oliveras. Según se cuenta, en el pasado era posible cruzar Alquézar de un extremo a otro, sin necesidad de poner un pie en la calle.

Imagen del Pasador de Casa Lailla

Este es el llamado “Pasador de Casa Lailla”. Con el transcurso del tiempo, el suelo de piedra ha quedado tan pulido que en el pueblo es conocido como “la eslizadera”. Muchas generaciones de alquezranos lo han utilizado como tobogán.

Imagen del Pasador de Casa Lailla

El Castillo y Colegiata Santa María la Mayor. La Colegiata de Alquézar se encuentra en lo alto de un risco dominando todo el pueblo. Tras la reconquista, esta fortaleza musulmana se reconvirtió en colegiata cristiana y, en los siglos posteriores, se fueron añadiendo elementos de diversos estilos artísticos. De su etapa medieval se conservan algunas partes como la torre del vigía, ciertos tramos de la muralla y un ala del claustro con curiosos capiteles románicos. A partir del siglo XV, los muros del claustro se decoraron con hermosas pinturas murales.

Imagen del Castillo y Colegiata Santa María la Mayor

Imagen del Castillo y Colegiata Santa María la Mayor

Imagen del Castillo y Colegiata Santa María la Mayor

Alquézar cuenta con una ruta en un entorno con barrancos y un sistema de pasarelas metálicas que recorren un tramo del Río Vero. Es un recorrido que se puede hacer en dos horas y que cuenta con una singular belleza. Tiene una longitud de 3 km. La ruta se inicia cerca de la plaza Rafael Ayerbe (antigua plaza Mayor), justo al lado del Ayuntamiento de la Villa, aquí se obtiene el ticket con un coste de 5 € por persona. También se puede obtener con antelación en la página web.

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Se desciende desde Alquézar hasta el Río Vero a través del frondoso Barranco de la Fuente, que es afluente del Río Vero, con un desnivel constante de 180 metros y con terreno irregular.

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Una vez llegados al río encontraremos la Cueva Picamartillo frente a una superficie de cantos rodados. Esta cueva ha sido formada por la erosión continua del agua. Se dice, que se oían en ella, por el eco, los ruidos que se generaban en las herrerías del pueblo, el “repicar de martillos”, de ahí proviene su curioso nombre. A su derecha comenzarán las pasarelas metálicas suspendidas sobre el río.

Imagen de la Cueva Picamartillo

Imagen de la Cueva Picamartillo

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de la Ruta de las pasarelas del río Vero

Durante todo el recorrido se pueden ver lugares de singular belleza.

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Luego alcanzaremos el Azud que es una barrera que eleva el nivel de agua para desviarla a una acequia y utilizarla como fuerza hidráulica. El 11 de abril de 1908 se solicita al señor gobernador de la provincia autorización para derivar del río Vero un caudal de agua de 99 litros por segundo en el término de Alquézar, con destino a usos industriales. La presa fue recrecida con obra de cemento y se construyó la acequia que hoy vemos para llevar el agua hasta las turbinas de una minicentral hidroeléctrica que se había instalado aprovechando un viejo molino.

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

El lugar al que llegamos se llama “Caos”. Es una impresionante formación geológica caracterizada por la consecución de grandes bloques rocosos repartidos caóticamente por el cauce del río, de ahí su nombre “caos de bloques”. Su origen es el desprendimiento de dichos bloques desde las paredes del cañón, incluso hay teorías de que provienen del techo de una antigua cueva colapsada.

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

El huerto del batán es un plano alargado visible desde la última pasarela y el mirador, hoy en día transformado en un gran cañizal donde crecen grandes sauces. En otra época, según las gentes del lugar, era el huerto más fértil de Alquézar gracias a su ubicación. Al final de dicho plano, aguas abajo se encontraba el antiguo batán. Desde aquí ya se puede ver parte de la muralla del castillo de Alquézar.

Imagen Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta pasarelas del río Vero

Imagen Ruta pasarelas del río Vero

Alcanzamos el Mirador del Río Vero.

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Después por una empinada cuesta ascenderemos al pueblo. Nos acompañarán durante todo el recorrido un gran número de buitres que nos maravillan con su vuelo majestuoso.

Imagen de Buitre en las pasarelas del río Vero

Imagen de Ruta de las pasarelas del río Vero

Imagen de Buitre en las pasarelas del río Vero

Imagen de Buitre en las pasarelas del río Vero

Aquí voy a hacer un inciso. Entiendo hasta cierto punto que el Ayuntamiento de la población cobre una tasa para atender el mantenimiento de estas pasarelas, servicios de emergencia, etc. pero, por otra parte, hay que recordar que nos encontramos en un entorno patrimonio de todos que debería ser de libre acceso, que la última parte del recorrido que es la más sacrificada con una gran pendiente que salva el desnivel desde el río hasta el pueblo es la más descuidada, expuesta a las correntías de la lluvia, sin peldaños ni tramos de cemento que la hacen un sufrimiento, lo que deja claro que aquí en la peor zona no se hacen inversiones. Y por último, que la inmensa mayoría de los habitantes de este pueblo viven directa o indirectamente del turismo, pues sus casas son hoteles rurales, restaurantes o comercios. Por ello, cuando se quiere vivir del turismo, hay que cuidar a los turistas.

No podemos abandonar Alquézar sin visitar la Ermita de San Gregorio. La ermita está construida en mampuesto con refuerzo de piedra en las esquinas, tiene planta rectangular y se halla cubierta por teja árabe a dos vertientes sobre alero de ladrillo. Los alquezranos, suben en romería a la ermita el primer domingo de mayo. Se celebra una misa baturra, y al terminar comida popular ambientada por músicos que tocan hasta la noche. Tiene frente a ella un merendero y un mirador sobre el pueblo.

GPS: 42.173939, 0.019154

Imagen de la Ermita de San Gregorio

Imagen de Alquézar